Disparado esmeril, toro herido…, Francisco de Quevedo

Muestra lo que es una mujer despreciada Disparado esmeril, toro herido;fuego que libremente se ha soltado,osa que los hijuelos le han robado,rayo de pardas nubes escupido; serpiente o áspid con el pie oprimido,león que las prisiones ha quebrado,caballo volador desenfrenado,águila que le tocan a su nido; espada que la rige loca mano,pedernal sacudido del acero,pólvora … Leer más

A Belisario, soneto de Francisco de Quevedo

A Belisario Viéndote sobre el cerco de la lunatriunfar de tanto bárbaro contrario,¿quién no temiera, ¡oh noble Belisario!,que habías de dar envidia a la Fortuna? Estas lágrimas tristes, una a una,bien las debo al valor extraordinarioConque escondiste en alto olvido a Mario,que mandando nació desde la cuna. Y ahora, entre los míseros mendigos,te tiraniza el … Leer más

Un tiempo yo pensé y tuve por cierto, Juan Boscán

Un tiempo yo pensé y tuve por ciertoque otro dolor hallar no se podríaque igualase al morir y a su porfía,y veo que anduve errado y sin concierto.   Por lo que digo, una vez más ser muertoestimo que morir tantas al díacuantas se ofrece ver sin alegríavuestro gesto de amor, seguro puerto.   Si … Leer más

Disimulando voy con alegría, Juan Boscán

I   Disimulando voy con alegríami triste estado y nuestro estar contento;alcanza luego allí mi pensamiento el mal que viene de esto el alma mía   Porque siguiendo yo tal fantasíael mal se encoge donde más le sientoy así le dura más y el sentimientose muestra poco envuelto en tal porfía.   ¡Oh fuerte caso! ¡Oh duros … Leer más

Soledad primera, Luis de Góngora y Argote

Soledad primera, Luis de Góngora y Argote Era del año la estación floridaen que el mentido robador de Europa(media luna las armas de su frente,y el Sol todos los rayos de su pelo),luciente honor del cielo,en campos de zafiro pace estrellas,cuando el que ministrar podía la copaa Júpiter mejor que el garzón de Ida,náufrago y … Leer más

«Si el corazón de un verdadero amante», Juan Boscán

Si el corazón de un verdadero amante, y un continuo morir por contentaros, y un extender mi alma en desearos, y un encogerme, si os estoy delante; y si un penar con un sufrir constante, satisfecho y contento con miraros, y un derramar mis pasos por buscaros, preguntando por vos a cada instante; y si … Leer más

Qué haré, que por quereros …, Juan Boscán

¿Qué haré, que por quereros  mis extremos son tan claros,  que ni soy para miraros,  ni puedo dejar de veros?  Yo no sé con vuestra ausencia  un punto vivir ausente,  ni puedo sufrir presente,  señora, tan gran presencia.  De suerte que, por quereros,  mis extremos son tan claros,  que ni soy para miraros,  ni puedo … Leer más

Nunca de amor estuve tan contento, Juan Boscán

Nunca de amor estuve tan contento, que en su loor mis versos ocupase: ni a nadie aconsejé que se engañase buscando en el amor contentamiento.   Esto siempre juzgó mi entendimiento, que deste mal todo hombre se guardase; y así porque esta ley se conservase, holgué de ser a todos escarmiento.   ¡Oh! vosotros que … Leer más

La ausencia, Juan Boscán

Quien dice que la ausencia causa olvido merece ser de todos olvidado. El verdadero y firme enamorado está, cuando está ausente, más perdido.   Aviva la memoria su sentido; la soledad levanta su cuidado; hallarse de su bien tan apartado hace su desear más encendido.   No sanan las heridas en él dadas, aunque cese … Leer más

Gran tiempo fui de males tan dañado, Juan Boscán

Gran tiempo fui de males tan dañado, por el dañado amor que en mí reinaba, que a sanos y a dolientes espantaba la vista de un doliente tan llagado.   Conveníame andar siempre apartado, según de mí la gente se apartaba, y aquello en que más yo me reposaba era hartarme de ser desdichado.   … Leer más

Garcilaso, que al bien siempre aspiraste, Juan Boscán

Garcilaso, que al bien siempre aspiraste, y siempre con tal fuerza le seguiste, que a pocos pasos que tras él corriste, en todo enteramente le alcanzaste; dime: ¿Por qué tras ti no me llevaste, cuando desta mortal tierra partiste? ¿Por qué al subir a lo alto que subiste, acá en esta bajeza me dejaste. Bien … Leer más

En la huerta nasce la rosa…, Juan Boscán

En la huerta nasce la rosa: quiérome ir allá, por mirar al ruiseñor cómo cantabá. Por las riberas del río limones coge la virgo: quiérome ir allá, por mirar al ruiseñor cómo cantabá. Limones cogía la virgo para dar al su amigo: quiérome ir allá, para ver al ruiseñor cómo cantabá. Para dar al su … Leer más

El ruiseñor que pierde sus hijuelos, Juan Boscán

Cual suele el ruiseñor entre las sombras de las ahojas del olmo o de la haya la pérdida llorar de sus hijuelos, a los cuales sin plumas aleando el duro labrador tomó del nido; llora la triste pajarilla entonces la noche entera sin descanso alguno, y desde allí, do está puesta en su ramo, renovando … Leer más

Dulce soñar y dulce congojarme, Juan Boscán

Dulce soñar y dulce congojarme, cuando estaba soñando que soñaba; dulce gozar con lo que me engañaba, si un poco más durara el engañarme.   Dulce no estar en mí, que figurarme podía cuanto bien yo deseaba; dulce placer, aunque me importunaba que alguna vez llegaba a despertarme.   ¡Oh sueño, cuánto más leve y … Leer más

Como aquel que en soñar gusto recibe, Juan Boscán

Como aquel que en soñar gusto recibe, su gusto procediendo de locura, así el imaginar con su figura vanamente su gozo en mí concibe.   Otro bien en mí, triste, no se escribe, si no es aquel que en mi pensar procura; de cuanto ha sido hecho en mi ventura lo sólo imaginado es lo … Leer más

«Romance de Angélica y Medoro», Luis de Góngora y Argote

En un pastoral albergue Que la guerra entre unos roblesLo dejó por escondidoO lo perdonó por pobre, Do la paz viste pellicoY conduce entre pastoresOvejas del monte al llanoY cabras del llano al monte, Mal herido y bien curado,Se alberga un dichoso joven,Que sin clavarle Amor flechaLe coronó de favores. has venas con poca sangre,Los … Leer más

«La más bella niña», Luis de Góngora

La más bella niñaDe nuestro lugar,Hoy viuda y solaY ayer por casar,Viendo que sus ojosA la guerra van,A su madre diceQue escucha su mal:Dejadme llorarOrillas del mar. Pues me disteis, madre,En tan tierna edadTan corto el placer,Tan largo el penar,Y me cautivasteisDe quien hoy se vaY lleva las llavesDe mi libertad,Dejadme llorarOrillas del mar. En … Leer más

«Ándeme yo caliente y ríase la gente», Luis de Góngora

Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno; y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente.  Coma en dorada vajilla el Príncipe mil cuidados como píldoras dorados, que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente.  Cuando cubra las montañas de blanca nieve el enero, tenga yo lleno … Leer más

«Capítulo», Juan Boscán

…Era este tu cuerpo, el cual yo viendo,tan grande era mi miedo y mi deseoque moría entre yelo y fuego ardiendo. Pues ya de tu alma si escribir deseo,tanto he de andar por lo alto rodeandoque habrá de ser perderme en el rodeo. Andaré pues, así como trazandolas  figuras por sí, sin las coloresla obra … Leer más

«Dice que el sol templa la nieve», Francisco de Quevedo

Miro este monte que envejece enero,y cana miro caducar con nievesu cumbre, que aterido, oscuro y breve,la mira el sol, que la pintó primero.Veo que en muchas partes, lisonjero,o regala sus hielos o los bebe;que agradecido a su piedad se mueveel músico cristal, libre y parlero.Mas en los Alpes de tu pecho airadono miro que … Leer más

«Compara el discurso de su amor con el de un arroyo», Francisco de Quevedo

Torcido, desigual, blando y sonoro,te resbalas secreto entre las flores,hurtando la corriente a los calores,cano en la espuma, y rubio como el oro.En cristales dispensas tu tesoro,Líquido plectro a rústicos amores,y templando por cuerdas ruiseñores,te ríes de crecer, con lo que lloro.De vidrio en las lisonjas divertido,gozoso vas al monte, y despeñadoespumoso encaneces con gemido.No … Leer más

«Contraposiciones y tormentos de su amor», Francisco de Quevedo

Osar, temer, amar y aborrecerse,alegre con la gloria, atormentarse;de olvidar los trabajos olvidarse,entre llamas arder sin encenderse;con soledad entre las gentes versey de la soledad acompañarse;morir continuamente, no acabarse,perderse por hallar con qué perderse;ser Fúcar de esperanzas sin ventura,gastar todo el caudal en sufrimiento,con cera conquistar la piedra dura,son efectos de amor en mis tormentos;nadie … Leer más

«Comunicación de amor invisible por los ojos», Francisco de Quevedo

Si mis párpados, Lisi, labios fueran,besos fueran los rayos visüalesde mis ojos, que al sol miran caudaleságuilas, y besaran más que vieran.Tus bellezas, hidrópicos, bebieran, y cristales, sedientos de cristales;de luces y de incendios celestiales,alimentando su morir, vivieran.De invisible comercio mantenidos,y desnudos de cuerpo, los favores, gozaran mis potencias y sentidos;mudos se requebraran los ardores;pudieran, apartados, verse … Leer más

Al oro de tu frente unos claveles, Francisco de Quevedo

«A Flori, que tenía unos claveles entre el cabello rubio», Francisco de Quevedo Al oro de tu frente unos clavelesveo matizar, cruentos, con heridas;ellos mueren de amor, y a nuestras vidassus amenazas les avisan fieles.Rúbricas son piadosas y crueles,joyas facinorosas y advertidas,pues publicando muertes florecidas,ensangrientan al sol rizos doseles.Mas con tus labios quedan vergonzosos(que no … Leer más

«Bastábale al clavel verse vencido», Francisco de Quevedo

Bastábale al clavel verse vencidodel labio en que se vio, cuando esforzadocon su propia vergüenza, lo encarnadoa tu rubí se vio más parecido,sin que en tu boca hermosa divididofuese de blancas perlas granizado,pues tu enojo, con él equivocado,el labio por clavel dejó mordido;si no cuidado de la sangre fuese,para que, presumir a tiria grana,de tu … Leer más

«Las gracias de la que adora», Francisco de Quevedo

Ese color de rosa y de azucenay ese mirar sabroso, dulce, honesto,y ese hermoso cuello, blanco, inhiesto,y boca de rubíes y perlas llena;la mano alabastrina que encadenaal que más contra Amor está dispuesto,y el más libre y tirano presupuestodestierra de las almas y enajena.Era rica y hermosa primavera,cuyas flores de gracias y hermosuraofendellas no puede … Leer más

«Amor impreso en el alma», Francisco Quevedo

Si hija de mi amor mi muerte fuese, ¡qué parto tan dichoso que sería el de mi amor contra la vida mía! ¡Qué gloria que el morir de amar naciese! Llevara yo en el alma, adonde fuese, el fuego en que me abraso, y guardaría su llama fiel con la ceniza fría, en el mismo sepulcro en que muriese. De esotra parte de … Leer más

«Rendimiento del amante desterrado», Francisco de Quevedo

Éstas son y serán ya las postreraslágrimas que, con fuerza de voz viva,perderé en esta fuente fugitiva,que las lleva a la sed de tantas fieras. ¡Dichoso yo que, en playas extranjeras,siendo alimento a pena tan esquiva,halle muerte piadosa, que derribatanto vano edificio de quimeras! Espíritu desnudo, puro amante,sobre el sol arderé, y el cuerpo fríose acordará de … Leer más

«Quejarse en las penas de amor debe ser permitido y no profana el secreto», Francisco de Quevedo

Arder sin voz de estrépito dolienteno puede el tronco duro inanimado;el roble se lamenta, y, abrasado,el pino gime al fuego, que no siente.¿Y ordenas, Floris, que en tu llama ardientequede en muda ceniza desatadomi corazón sensible y animado,víctima de tus aras obediente?Concédame tu fuego lo que al pinoy al roble les concede voraz llama:piedad cabe … Leer más

«Fluctuando en los cabellos de Lisi», Francisco de Quevedo

En crespa tempestad del oro undosonada golfos de luz ardiente y pura mi corazón, sediento de hermosura,si el cabello deslazas generoso. Leandro en mar de fuego proceloso,su amor ostenta, su vivir apura;Icaro en senda de oro mal seguraarde sus alas por morir glorioso. Con pretensión de fénix, encendidassus esperanzas, que difuntas lloro,intenta que su muerte engendre vidas. Avaro y … Leer más

«Qué imagen de la muerte rigurosa», Francisco de Quevedo

¿Qué imagen de la muerte rigurosa,qué sombra del infierno me maltrata?¿Qué tirano cruel me sigue y matacon vengativa mano licenciosa?¿Qué fantasma, en la noche temerosa,el corazón del sueño me desata?¿Quién te venga de mí, divina ingrata,más por mi mal que por tu bien hermosa?¿Quién, cuando, con dudoso pie y incierto,piso la soledad de aquesta arena,me … Leer más

«Fue sueño ayer, mañana será tierra.», Francisco de Quevedo

Fue sueño ayer, mañana será tierra. ¡Poco antes nada, y poco después humo! ¡Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra!Breve combate de importuna guerra, en mi defensa, soy peligro sumo, y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo que me entierra.Ya no es ayer, mañana no ha llegado;hoy pasa y es y … Leer más

«Amor eterno más allá de la muerte», Francisco de Quevedo

Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día; y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera; mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria en donde ardía; nadar sabe mi llama el agua fría, y perder el respeto a ley severa: Alma a … Leer más

«Definiendo el amor», Francisco de Quevedo

Es hielo abrasador, es fuego helado,es herida que duele y no se siente,es un soñado bien, un mal presente,es un breve descanso muy cansado.Es un descuido que nos da cuidado,un cobarde con nombre de valiente,un andar solitario entre la gente,un amar solamente ser amado.Es una libertad encarcelada,que dura hasta el postrero parasismo,enfermedad que crece si … Leer más

«En vano busca la tranquilidad en el amor», Francisco de Quevedo

A fugitivas sombras doy abrazos,en los sueños se cansa el alma mía;paso luchando a solas noche y día,con un trasgo que traigo entre mis brazos.Cuando le quiero más ceñir con lazos,y viendo mi sudor se me desvía,vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,y temas con amor me hacen pedazos.Voyme a vengar en una imagen vana,que … Leer más

«Túrbase el poeta de verse favorecido», Lope de Vega

Dormido Manzanares discurríaen blanda cama de menuda arena, coronado de juncia y de verbena, que entre las verdes alamedas cría; cuando la bella pastorcilla mía,tan sirena de Amor como serena,sentada y sola en la ribera amena,tanto cuanto lavaba nieve hacía. Pedíle yo que el cuello me lavase,y ella sacando el rostro del cabello,me dijo que uno de … Leer más

«Si culpa el concebir…». Lope de Vega

Si culpa el concebir, nacer tormento,guerra vivir, la muerte fin humno;si después de hombre, tierra y vil gusano,y después de gusano, polvo y viento;si viento nada, y nada el fundamento,flor la hermosura, la ambición tirano,la fama y gloria, pensamiento vano,y vano en cuanto piensa el pensamiento,¿quién anda en este mar para anegarse?¿De qué sirve en … Leer más

«Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro», Lope de Vega

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,y la cándida víctima levanto,de mi atrevida indignidad me espantoy la piedad de vuestro pecho admiro. Tal vez el alma con temor retiro,tal vez la doy al amoroso llanto,que arrepentido de ofenderos tantocon ansias temo, y con dolor suspiro. Volved los ojos a mirarme humanos,que por las sendas … Leer más

«Pastor, que con tus silbos amorosos», Lope de Vega

Pastor, que con tus silbos amorososMe despertaste del profundo sueño;Tú, que hiciste cayado dese leñoEn que tiendes los brazos poderosos; Vuelve los ojos a mi fe piadosos,Pues te confieso por mi amor y dueño,Y la palabra de seguirte empeñoTus dulces silbos y tus pies hermosos. Oye, Pastor que por amores mueres,No te espante el rigor … Leer más

«Suelta mi manso, mayoral extraño», Lope de Vega

Suelta mi manso, mayoral extraño,pues otro tienes tú de igual decoro:suelta la prenda que en el alma adoro,perdida por tu bien y por mi daño.Ponle su esquila de labrado estaño,y no le engañen tus collares de oro:toma en albricias este blanco toroque a las primeras hierbas cumple un año.Si pides señas, tiene el vellocinopardo, encrespado, … Leer más

«Ya besando unas manos cristalinas», Luis de Góngora

Ya besando unas manos cristalinas, ya anudándome a un blanco y liso cuello, ya esparciendo por él aquel cabello que Amor sacó entre el oro de sus minas; ya quebrando en aquellas perlas finas palabras dulces mil sin merecello, ya cogiendo de cada labio bello purpúreas rosas sin temor de espinas, estaba, oh claro Sol invidïoso, cuando tu luz, hiriéndome los ojos, mató … Leer más

«Suspiros tristes, lágrimas cansadas», Luis de Góngora

Suspiros tristes, lágrimas cansadas,que lanza el corazón, los ojos llueven,los troncos bañan y las ramas muevende estas plantas a Alcides consagradas; mal del viento las fuerzas conjuradaslos suspiros desatan y remueven,y los troncos las lágrimas se beben,mal ellos y peor ellas derramadas. Hasta en mi tierno rostro aquel tributoque dan mis ojos, invisible manode sombra … Leer más

«Por niñear, un picarillo tierno», Luis de Góngora

Por niñear, un picarillo tierno, hurón de faltriqueras, sutil caza, a la cola de un perro ató por maza con perdón de los clérigos un cuerno.  El triste perrinchón en el gobierno de una tan gran carroza se embaraza; grítale el pueblo, haciendo de la plaza Si allá se alegran un alegre infierno.  Llegó en esto una viuda mesurada, que entre los … Leer más

«Mientras por competir con tu cabello», Luis de Góngora

Mientras por competir con tu cabello,oro bruñido al sol relumbra en vano;mientras con menosprecio en medio el llanomira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello,siguen más ojos que al clavel temprano,y mientras triunfa con desdén lozanodel luciente cristal tu gentil cuello, goza cuello, cabello, labio y frente,antes que lo que … Leer más